Descripción de arcanos

¡Ya está bien de descanso! I´m back and introduce you THE DEVIL by Sacerdotisa from Tarot y Gratis

¡Sorpresa! ¿Dabas el blog por clausurado? Yo no las tenía todas conmigo, no quería dejarlo, pero no me veía con fuerzas para recuperarlo desde mi última intervención. Hasta el día que me levanté y dije ¡ponte a ello! No te comprometas con contenidos regulares, pero da señales de vida ;).

¡Piensa, piensa, …! ¿Cuál sería la mejor forma de volver al blog? Pedirle a alguien que admiras que escriba una introducción, una anecdótica bienvenida, unas reflexiones sobre alguna carta neutra, o similar. Escribí a Sacerdotisa de Tarot y Gratis, aceptó sin dudar, regalándome mucho más de lo que yo pedía ¡eso es abundancia!

Cuando recibí su texto, aparte que estaba días antes de un examen importante, pensé ..igual es demasiado denso para una vuelta.. pero después del examen, lo leí con detenimiento y me pareció una joya que no podía pasar por alto, era una oportunidad para dar a conocer a una de las cartas más temidas y odiadas a partes iguales por los que curiosean con el Tarot, así que sin más dilación, en el anuncio oficial de que el 2020 será más prolijo en publicaciones que el 2019, te presento la visión de Sacerdotisa de Tarotygratis del DIABLO, un extracto de un libro que está preparando como continuidad al que ya tiene publicado y podéis encontrar pulsando este enlace.

El DIABLO

 

 

 

 

 

 

La liberación, camino en el tercer nivel. El Diablo te devuelve la imagen que no quieres ver. ¿Eres capaz de enfrentarte a ti mismo?

El Tarot utilizado como instrumento de autodescubrimiento y crecimiento personal puede ayudarnos a identificar situaciones conflictivas de nuestro pasado para, en un proceso posterior, lograr trasformar el dolor que nos imprimen en la superación y el perdón a los demás y a nosotros mismos. Contempla al individuo como un ente total: cuerpo, mente y espíritu, y en esa totalidad puede hallarse una satisfacción plena con indiferencia de la situación coyuntural en que se vive.

Frente a quienes piensan que no tiene sentido leer el pasado en una lectura de Tarot porque nada puede descubrirse al consultante sobre lo ya vivido, porque no existe, he de expresar mi total desacuerdo. No sólo porque el pasado no superado tiende a desdibujarse y unirse con otras emociones más adultas, sino porque en determinados casos se ha detenido la evolución espiritual, no así la sexual o biológica, de modo que nos sentimos “desacompasados” y no sabemos acomodar el ritmo de uno y otro plano. Persistimos en la idea de bueno o malo respecto a lo predicho en una lectura de Tarot. No nos gusta encontrar ningún tipo de mal resultado y desoímos con bastante facilidad cualquier consejo constructivo mientras nos aferramos a cualquier matización positiva que refuerce la actitud preexistente. Queremos que el Tarot confirme nuestros pensamientos, sentimientos o justifique nuestras conductas.

Partimos de la división clásica de tres niveles en el camino evolutivo que muestra el Tarot añadiendo también la perspectiva decimal para comprender cómo no hemos sabido superar un ciclo (1 a 10) o nos hemos quedado anclados en un nivel –sin dejar de lado la visión individual de cada arcano-. En cada uno de ellos existe una fase de maduración previa que vendrá enriquecida con el acopio de virtudes y valores más la superación de los obstáculos, todo ello conducido a la dominación del Ego, a la superación del dolor, la falta de fe y la desesperación que nos hace sentirnos protagonistas absolutos del devenir universal.

El Diablo forma parte del tercer nivel, considerado como el camino hacia la auto liberación. Es un arcano que, junto con la Muerte y la Torre, produce temor, incluso rechazo, especialmente cuando tratamos consultas sentimentales.

¿Por qué el Diablo aparece tan tarde? ¿Qué puede significar esta caída tras el equilibrio que trae la Templanza?

Primeramente, acudimos a su numerología, 15, que puede reducirse a un solo número, 6, o bien descomponerlo en una serie: 5+5+5. Por tanto, el Diablo puede relacionarse con el Papa o con el Enamorado.

El Diablo supone distinta cara de la misma moneda, el Papa, y desde esta perspectiva, ambos significan transición y puente “ideal”, uno hacia la sabiduría y otro hacia las profundidades del ser. Fue un ángel y así manifiesta su deseo de ascender desde su caverna, como el alma humana hundida en el cuerpo desea liberarse y ascender a la divinidad. En su relación con el Enamorado, las cadenas que atan a uno y a otro son en mayor medida consentidas o no. En el Enamorado la búsqueda de la belleza trae algún que otro desequilibrio que se superará conforme el consultante madure emocionalmente. En el Diablo buscamos una pasión que queremos convertir en amor pero que podría tratarse más bien de adicción al poderoso magnetismo que emana de la figura que nos ata y con menos influjo de la voluntad que en el primer nivel, ya que nos encontramos en un periodo madurativo distinto.

Waite no es un “iluminado” cuando establece la secuencia con base en el seis (Enamorado/Diablo), ya que Jodorowsky establece también esta relación numérica, de modo que si el ángel de luz destaca frente al sol en el Enamorado, un ángel de oscuridad levanta una antorcha. Lo que sí le agradecemos es su representación, ya que su precisión al ilustrar los arcanos hace mucho más fácil la interpretación intuitiva. Si el primero evoca unión, evoca el placer de hacer lo que a uno le gusta y la atadura emocional libremente consentida, el Diablo representa la fuerza sexual venida de las oscuras profundidades del ser. Si el Enamorado es social, el Diablo es individual. Se complementan entre libertad y obligación, una vida pasional amorosa, la unión de lo divino y lo diabólico. O es la cara reversa del Papa (5+5+5), la tentación en todas sus formas. El Papa debe formarnos para poder superar al Diablo, éste aceptar a aquél.

Regido por géminis, las personas “diablo” son capaces de hacer varias cosas a la vez, tienen mucha iniciativa pero tendencia a no terminar lo comenzado; independientes, difícilmente se dejarán atar por nadie; lideran la comunicación, son hábiles y ágiles, moviéndose siempre en la línea que separa el bien y el mal, por eso es un arcano común en profesiones liberales (abogados), aquellas que se sitúan entre la vida y la muerte (ámbito quirúrgico) y aquellas en las que la inversión y el riesgo implican la posibilidad de obtener un gran beneficio (operaciones bursátiles, crediticias).

Palabras clave que nos evocan el arcano y que hay que tener en cuenta son:
Tentación, deseo, apego, encadenamiento, dinero, contrato, oscuridad, prohibición, miedo, autorestricción, pasión, creatividad.

 

 

 

Muy benéfica en asuntos monetarios, suele asimilarse al dinero, porque el diablo popularmente tienta a los humanos mediante un contrato prometedor, una riqueza súbita y fácil. Aquel que tiene el Diablo en materia económica obtendrá beneficio y riqueza, con una cuestionable honorabilidad o ética (por eso es la carta del abogado que obtiene un acuerdo beneficioso para su patrocinado, o bien representa el dinero que proviene de asuntos poco claros). La creatividad es una llamada del Arcano. Puede aparecer en un momento en que creamos que no la poseemos o no sabemos cómo encontrarla.

En su aspecto negativo anuncia ruina, fraude, engaño, así que reúne los dos aspectos, es decir, fortuna o ruina. Está lastrado con todas las prohibiciones morales y religiosas y remite siempre a la imagen del mal. Indica gran actividad mental y creatividad sin preocupación por la perspectiva ética. En su confrontación ética se relaciona directamente con el Papa, detentador del reconocimiento moral y social.

Como tentador y limitador, su fortaleza es tan grande como el miedo del receptor. En él encontraremos una restricción que el diablo maneja con gran maestría, (no puedo, no sé, no soy capaz), y que remite a:

-Dependencias fisiológicas o psíquicas que conviene identificar: desde el propio nacimiento, implicará que el nuevo ser no sea capaz de ser totalmente independiente por sujeciones a médicos (frágil salud), afecciones víricas crónicas (hepatitis, VIH). Su valor predictivo en un consultante será determinante durante el embarazo y los primeros meses o años de vida del recién nacido. Se relaciona directamente con los órganos genitales.
-Emocionalmente (dependencia psíquica, fragilidad o debilidad mental), puede originar comportamientos que rayan lo obsceno, o bien suponen un autocastigo que lleva a realizar esquemas repetitivos en la vida emocional de los que no se puede uno librar. Drogas, alcohol, prostitución, trastornos obsesivos o negarse a envejecer.
Esta carta nos orienta a nuestra naturaleza profunda, nos incita a no enmascararla de altitudes morales, porque el Diablo no miente. Siempre es perjudicial para la salud, especialmente se refiere a dolencias sexuales, al sistema hormonal, y enfermedades de origen vírico.
Cautiverio en la materia, dolor en la observación del mundo, tormento al no ver salida, magia negra, crueldad, fuerza obsesivamente negativa.

Como arquetipo podemos examinarlo como verdad psicológica que nos ayudará a resolver aspectos diferentes de nuestra naturaleza en la búsqueda de la unidad. Sin olvidar que el Diablo confunde, pues él mismo es confuso. El arquetipo reúne experiencias y representaciones para expresar una experiencia común.
Todos nosotros tenemos algo que no queremos enseñar a nadie porque nos parece vergonzoso o peligroso. Incluso a veces hay cosas que nos han parecido tan negativas que hemos decidido ocultarlas de nosotros mismos, reprimiendo así un cúmulo de situaciones negativas que se instalan en nuestro subconsciente. Muchas veces el recorrido que debe hacerse para reconocer a qué aspecto concreto se refiere el arquetipo en cuestión supone un ejercicio “de vida”.

Así pues el diablo es el arquetipo de nuestro ego o yo mental que suele actuar negativamente en ciertos sucesos: represión, ira desenfrenada, perversión, masoquismo, pudor… que tienen su raíz en el subconsciente y deberían ser sacadas a la luz a través de la aceptación y el perdón especialmente a nosotros mismos. Una prueba de que estamos preparamos para aceptarlo como representación de nuestros aspectos sombríos es su humanización en las representaciones existentes desde la antigüedad, donde primaba la visión bestial y portador de enfermedades (Pazazú en Mesopotamia o Tiamat, la diosa babilónica).

Según Sally Nichols se humaniza con la aparición de la tradición judeocristiana. En el Tarot de Marsella, como en las ilustraciones posteriores de Blake, no ha perdido sus alas y se relaciona con el modo de vivir de un murciélago y hemos de unirlo al funcionamiento de la noche y los mecanismos subconscientes. Blake en su obra “El matrimonio del cielo y el infierno, 1790”, cuestionó las verdades establecidas y difuminó los límites entre el bien y el mal -«El que se alimenta de deseos reprimidos finalmente se pudre»-. El que la figura se humanice de forma progresiva refleja el sometimiento del hombre a una civilización constante. Esto no implica una mayor comprensión de la figura, todo lo contrario. En palabras de Jung, la representación del Diablo, mitad animal mitad humana, responde a lo grotesco que es nuestro interior y cómo la civilización agudiza la negatividad de las fuerzas instintivas en el hombre moderno, frente al hombre primitivo, con mayor costumbre de lidiar con instintos negativos.

Quizás cuando el diablo aparece junto con una persona no debamos alarmarnos sino por lo que despierta en lo más profundo de nuestro ser, por la tentación que nos empuja. Solemos culpar a quien despierta esos instintos aunque yo creo firmemente que somos nosotros mismos los que decidimos “dejarnos llevar”, si bien deberíamos hacerlo con toda nuestra capacidad analítica activada.

Los arquetipos no son entes estéticos, sino formas energéticas que tienen vida propia y organizan la existencia alrededor de su entidad simbólica.

 

 

La respuesta, por tanto, no es evitarlo o cambiar de ruta, que es lo primero que solemos pensar, porque representa las tentaciones que debemos vivir para llegar al entendimiento y vencer en su terreno, y forma parte del tercer grado o gran viaje, cuyo objetivo es la iluminación, del Diablo al Mundo, por lo que debemos desentrañar qué conjunto de bestialidades reside en nuestro caótico interior, partiendo de que se representa como un sin-sentido o unión de distintas partes, como el resultado de un cirujano que, en su demencia, pretendía crear una nueva especie.

Reconocerlo es admitir los aspectos internos más oscuros, identificar las proyecciones necesarias para alcanzar el autoconocimiento y la liberación de las adicciones o las restricciones. Quienes sucumben ante sus propias debilidades padecen diversas formas de dependencia y esclavitud: sufren ataduras materiales, atrapados por el deseo, la ambición y otros sentimientos oscuros. Atarse a una alegría es de igual modo una limitación. Es conveniente no olvidar que partiendo desde el primer nivel, la guía del Papa ha sido necesaria para combatir el conflicto moral y los discípulos lo miran y él les devuelve la mirada directa a los ojos. Sin embargo el Diablo trabaja detrás de los sirvientes. La diferencia es que desde el primer nivel de realización, hasta la Justicia, no hemos rotos totalmente los lazos de dependencia con nuestro entorno familiar. Sin embargo, en el tercer nivel, estamos preparados para distinguir el plano consciente del subconsciente y trabajar en nuestra propia moralidad, en nuestra verdad psicológica previa a la consciencia moral. Significa volver a los orígenes y profundizar en nuestros sentimientos con otros ojos y otras armas.

Cuando se escinde la cara del Diablo de la cara de Dios, relegando al primero a la oscuridad y dando el trono del cielo al segundo, convertimos al Diablo en adversario, como se deduce de la palabra hebrea שָּׂטָן shatan, “adversario”; mientras que en árabe: شيطان Shaitán, “mal camino” se corresponde más con las representaciones de Jehová del antiguo testamento al que Papus otorgó el poder de dejarnos caer en la tentación. Sincretizando ambos sentidos podemos considerarlo como nuestra cara oculta que debemos combatir para lograr la integración.

Reconociendo que El Diablo no está afuera, sino que es la oscuridad interior, la sombra de nuestra personalidad, podemos admitirla y decidir qué hacer para superarla o integrarla racionalmente en nuestra parte consciente. Ahora bien, no debemos olvidar que con el Diablo no hay paz. No hay hogar, por lo que, emocionalmente, implica una poderosa relación, que nos da placer y dolor, como cualquier adicción, nos encadena, nos da bajeza en la búsqueda de la gloria. Y queremos ser felices en esa tortura porque tememos el futuro, la soledad, no volver a sentir, por lo que convivimos con una pluralidad de sentimientos, en una búsqueda en todas las direcciones, en la que se puede abusar sin empatía, en una pasión autodestructiva. De ahí que sea contrario al concepto de familia y por lo tanto el origen de su destrucción. 

El Diablo que se mira al espejo… tiene tu rostro.

Hasta aquí la fabulosa descripción del Diablo de Sacerdotisa de Tarot y Gratis, ¿nos vemos en Piscis?

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